9 moteros cabalgando

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VI Encuentro Motero. En esta primera parte os explicamos cómo fue la ruta por el Maresme
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Seis con ésta. Una ruta de 188 Km y nueve moteros. Esta vez, probando las monturas de las marcas BMW, Husqvarna y Ducati por tierras del Maresme. Y, por supuesto, con las consabidas paradas técnico-gastronómicas, para alimentar a hombres y máquinas.

Ambiente de duelo, como en el viejo oeste. Los cuatreros no viajan en esta caravana montados a lomos de mustangs pura sangre, pero desde luego sus caballos metálicos son también tremendamente potentes. Este año, concentramos todos los desplazamientos y actividades en un mismo día, para no ocupar más de lo estrictamente necesario a nuestros ocho invitados.

Calor, sí, también estuvo, casi como un personaje más de nuestro Encuentro, aunque ni más ni menos que el que se espera para estas épocas del año, sin ser la ola de aire sahariana que hubimos de soportar días después.

Dos puntos de reunión: BMW Ibericar Keldenich, donde Ernest Vinyals, acompañado de Carme Mora, de prensa de BMW y Armando Ortún, del concesionario, acogían la llegada de Jorge Sala, Joan Olivella, Joan Rubí y Xavi Foj, que entraban por primera vez en contacto con las «bemeuves», y Ducati Barcelona (Floreal) para las italianas, donde Yvonne Rubio y nuestro colaborador Eugeni Gallego, acogían a Josep María Freixes, Carlos López y Eduardo Casero, junto a quienes luego se incorporaba Rafael Gabriel, recién aterrizado de Madrid y recogido del aeropuerto por Glòria Viñals, a los mandos del flamante y silencioso Audi Q5 Hybrid. Los dos grupos más las «huskys», que sirvieron como motos de enlace, se unían en uno solo en Ducati Barcelona, para emprender la ruta.

 

Arrancamos

Un tanto impacientes ya, tras haber hojeado por encima el libro de ruta que siempre se confecciona para la ocasión y evitar «despistes» (¡¡¡y es que hay que llevarlo encima, «despistaos»!!!), nuestros aguerridos moteros iniciaban el trazado previsto, aunque era algo facilito y urbano, para llegar a uno de los momentos importantes: el desayuno que, cuando estamos hablando de la Jornada Motera de la Posventa, no vale con un «cortao».

 

Primera parada

Así que tras menos de tres cuartos de hora, ya estábamos en Alella, en Can Durán, donde nos repusimos del agobio de la salida de Barcelona en viernes, que suele ser antipática.

Fue el momento de las charlas, de emulsión del grupo, del breafing de la jornada completa que hizo Ernest, de las anécdotas de Xavi Foj, de los proyectos de Rafa Gabriel, de tomaduras de pelo y de recuerdos de anteriores encuentros…

¡Y de comer! No faltó el pà amb tomàquet, además de lo que cada uno consideró más adecuado para poner gasolina al motor vital.

Y es que, con el estómago lleno, las cosas (y en especial, las curvas), se ven mucho mejor…

 

Etapa 2, ¡curvas a go go!

Una vez llenos los depósitos y con mucho entusiasmo, se iniciaba la segunda etapa, la que habría de llevar a nuestros motoposventeros de Alella a Argentona, pero con un punto de paso en Òrrius.

Unos 100 Km de ricas curvas por las preciosas carreteras del interior del Maresme, que conectaban Alella con Òrrius, pasando por Dosrius, Vallgorguina, Casacreu (en el Parc Natural del Montnegre i Corredor), Sant Iscle de Vallala, Sant Cebrià de Vallalta, Arenys de Munt, Sant Vicenç de Montalt, Sant Andreu de Llavaneres, Sant Quirze y finalmente Argentona.

Tres horitas largas de reviradas carreteras comarcales, para poner a prueba las máquinas, con paraditas técnicas de repostaje y cambio de montura, que los deberes de los motoposventeros eran dar las impresiones de los distintos modelos que se habían puesto a su disposición para la jornada.

Buenas sensaciones, pericia y diversión en un trecho de recorrido que supuso disfrutar de motos y paisaje.

 

Hora de repostar…de nuevo

La deliciosa vuelta había supuesto ver como llegaba la hora de comer, y ya con ganas de refrescarnos y tomarnos unas cervezas, llegamos al punto definido para ese menester: el Restaurante Can Baladía en Argentona.

Momento de relajarse, de tomarse unas cervecitas, de seguir las risas, de comentar las incidencias en la etapa (la gravilla es muy traidora…), de compartir más anécdotas, y de contrastar las sensaciones de cada una de las monturas…

Tras el brindis, el almuerzo, lo que viene siendo tradicional: Ernest Vinyals entregaba los diplomas que acreditan a nuestros moteros como participantes del encuentro, además de los obsequios fungibles y no fungibles…

 

¡¡Y vuelta a casa!!

Una vez tomados los cafés, era hora de despegar hacia Barcelona, algunos por un atajo, que había que seguir con las reuniones, y otros, disfrutando de la tercera etapa que llevaba entre curvitas (pero menos) a nuestros moteros por Santa Agnès de Malanyanes, Mollet, Sant Fost de Campsentelles, La Conreria, Tiana, y ya tramos urbanos por Badalona y Barcelona, punto final del encuentro, en el que cada uno se dirigía a su montura (por tierra y por aire) a sus puntos de origen.

Una jornada más, para el recuerdo y la envidia de los muchos lectores moteros que se nos postulan para formar parte de esta lúdica jornada.

 

NUESTROS INVITADO ESTRELLA: XAVI FOJ, O LA AVENTURA

Xavi Foj, (Molins de Rei, Barcelona), es un experto piloto que lleva más de 20 ediciones del Dakar a sus espaldas. Es el campeón de la T2 en el Dakar 2012 (coches de serie) junto a Jordi Cervantes, como copiloto, en el Land Cruiser del Equipo Toyota Prisma MPA.

Con tanta aventura a sus espaldas, y motero de pro, aceptó nuestra propuesta y se unió al grupo en el que, extrovertido y con mil batallitas que compartir para deleite del resto de invitados, encajó desde el minuto 0.

Foj participó en el Dakar por primera vez en 1991, en camión. En la 1992/93 arrancó con el equipo Panama Jack-Mercedes. El 1996 corrió con Schlesser teniendo como compañero de equipo a Jutha Kleinsmit, la primera y única mujer en ganar el Dakar. Desde entonces, salvo un año en camión como asistencia de Jordi Arcarons, decidió sacar partido de los conocimientos adquiridos y centrarse en la categoría de serie de coches. Lleva 10 años compitiendo con Toyota.

Lo pasamos genial a su lado, y él no lo pasó nada mal…entre todas las motos, quiso que le fotografiáramos con su favorita…

 

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