Los 3 grandes desafíos para el taller

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Qué circunstancias supondrían mejorar la actividad en el sector reparador.
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Nadie duda de la recuperación frente a la pandemia. En 2022 nos quedaremos a las puertas con el crecimiento previsto de cerca del 12%, lo que nos deja a paso de volver a las cifras de 2019. Sin embargo, esto debe ser tomado por el sector de la posventa como un respiro. Hay tres grandes retos por delante.

José Luis Gata, business development manager de Solera, -que mueve más de cuatro millones de reparaciones anuales- señala tres factores fundamentales para la facturación del taller, recogidos en el estudio “La posventa generacional”: cómo contribuiría que la edad para conducir se redujera de los actuales 18 años a los 16; La movilidad de los coches de más de 10 años; y el impacto de la abstención en la ITV, tan asociada al envejecimiento del parque y tan agudizada por la pandemia.

Estas tres circunstancias inciden en una mejora en la facturación de las empresas.

  • Se necesita más cantera de conductores

Antes de la crisis económica, cada año se expedían casi 700.000 permisos B de circulación, pero en la década del 10 al 20, con la crisis, esa cifra ha caído hasta un promedio de 486.000. Es decir, se han perdido un millón de expediciones por el camino. No nos extrañe pues que haya más coches que conductores.

Una de las soluciones a plantear sería estudiar la reducción a los 16 años del permiso de circulación, ya que a poco que estos jóvenes recorriesen 100 kilómetros al mes (con su coche o el de sus padres), son 180 millones de euros adicionales para los talleres.

Y eso sin olvidar su propia aportación al mercado, ya que, si tenemos en cuenta que hay 974.000 jóvenes de 16 y 17 años en España, si bien su población activa es un 5% y hay un desempleo del 40%, aún son prácticamente 40.000 potenciales compras de un vehículo nuevo o usado.

Aquí es clave la mejora del salario mínimo interprofesional, con casi 1.000 euros de nómina para unos jóvenes que, en el caso de España, no se independizan hasta casi los 30 años. Son muchos años con pocas cargas financieras.

Se necesita menos parque viejo

En España, si bien es cierto que no crecen en número los coches más viejos (estables en torno al 60% del parque), sí lo hacen en edad. Nuestros “viejos” son aún más mayores. El tradicional umbral de los 10 años hay que empezar a dejarlo subido en los 15 años.

Esto tiene un importante impacto en la posventa. Y es que el análisis de Solera muestra cómo el mayor grueso de reparaciones se da en los vehículos de 0 a 5 años, con cerca de la mitad, aún siendo nada más que un 23% del parque. En cambio, 6 de cada 10 coches supera la década de antigüedad y apenas suponen el 31% de las reparaciones.

Hace falta que desde la Administración se incentiven las bajas de vehículos, porque el parque no deja de crecer y eso significa más contaminación e inseguridad vial. Ni siquiera la entrada en vigor el próximo año de las zonas de bajas emisiones en las localidades de más de 50.000 habitantes va a poner freno, en todo caso distribuirá parque viejo a zonas menos pobladas o rurales.

  • Se necesita más envejecimiento controlado

¿Se imaginan un país donde, en la edad adulta, los españoles no acudieran al médico a chequeos y revisiones? En España, ocho de cada diez vehículos en circulación deben acudir a la ITV, pero una tercera parte se abstiene. Es decir, no es que no apruebe la inspección, es que directamente no se presenta.

La abstención de la ITV está muy vinculada a la edad del parque y a su envejecimiento. Un coche viejo con achaques que el conductor sabe que le puede impedir pasar la inspección y cuyo coste de reparación puede superar el propio valor del vehículo es carne de cañón para que haya cada vez vehículos sin la correspondiente pegatina en la luna delantera. Es más, muchos no tendrán etiqueta ambiental.

Un coche viejo sin pegatinas es un peligro para la seguridad vial y resta nada menos que 1.000 millones de euros a la posventa. Si esos coches pasaran por el taller para subsanar sus problemas, esta sería la facturación que aportarían y que ahora se evapora como agua entre las manos.

En resumen…

Si hay menos cantera de conductores, más envejecimiento del parque y más envejecimiento descontrolado, malo para el taller.

Aquello de “¿Lluvia?, bueno para el taller”, ahora debe ser “¿Juventud? bueno para el taller”.

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