Roberlo en la piel de un PTV 250 restaurado

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El modelo de la ya desaparecida marca manresana se ha realizado gracias al convenio de colaboración que los fabricantes mantienen con los centros de formación profesional de reparación de carrocería como el instituto Lacetània.
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La empresa gerundense Roberlo, especializada en la fabricación de productos para el repintado de carrocería acogió el pasado 6 de julio la presentación de la restauración del microcoche clásico de la marca manresana PTV. Este proyecto se ha llevado a cabo por los alumnos del ciclo formativo de carrocería del instituto Lacetània de Manresa, dentro del convenio de colaboración que Roberlo mantiene con el Departamento de Educación de la Generalitat y los centros con formación profesional de reparación de carrocería.

El acto tuvo lugar en las instalaciones de Riudellots de la Selva, donde se desplazaron los alumnos y profesores que participaron en la restauración y explicaron todo el procedimiento del proceso. También asistió el propietario del vehículo, Antoni Tachó, hijo y sobrino de los creadores del coche que relató la emotiva historia de la mítica marca manresana. El acto terminó con una visita a las instalaciones productivas y con la exposición del PTV250.

En septiembre de 2021, Antoni Tachó cedió su PTV 250, del año 1956, al centro formativo para que los alumnos de segundo curso de grado medio del ciclo de formación profesional en carrocería del instituto Lacetània de Manresa pusieran en práctica los conocimientos que adquirían a lo largo del curso, utilizando las soluciones de Roberlo.

Los principales daños que presentaba el microcoche eran la corrosión localizada en los bajos y en diferentes puntos de la carrocería, aparte de no incorporar piezas originales y otros detalles como el tapizado. Una vez desmontada la totalidad del coche, se procedió a decapar toda la carrocería y el chasis.

A partir de aquí se conformó la chapa, se sustituyeron las partes más oxidadas y se aplicó masilla, aparejo, protector antigravilla en las piezas inferiores y finalmente pintura Blucrom y barniz. Se aprovechó la ocasión para repintar el coche en bicolor, imitando el acabado más lujoso del modelo PTV 250, de color rojo y blanco roto. Además, durante el proceso de restauración se contó con la colaboración de Jaume Jubert, planchista jubilado y gran experto en microcoches PTV’s.

Cesc Comas, jefe del departamento de Mantenimiento y Transporte de vehículos del instituto y quien ha liderado el proyecto afirmaba que “la implicación del alumnado ha sido muy buena, han podido apreciar que la restauración de un vehículo no es una cosa fácil, ni rápida, que implica concentración y actitud de querer aprender”.

Roberlo trae una larga trayectoria colaborando con los centros de formación profesional. Ya son 17 los centros que se han adherido al convenio entre Roberlo y el Departamento de Educación, que representan a más de 3.000 alumnos capacitados para trabajar con productos y técnicas de última generación, como el sistema de pintura base agua Blucrom y recibir la formación y el apoyo necesario de los técnicos de Roberlo.

PTV fue una marca de microcoches manresana de la empresa Automóviles Utilitarios S.A (AUSA), de fabricación íntegramente nacional. Su modelo más famoso fue el PTV 250, un vehículo de dos plazas descapotable, con una potencia 11CV que alcanzaba los 75 Km del cual se fabricaron unas 1100 unidades. La producción de microcoches finalizó en 1961 y la empresa derivó su actividad hacia los volquetes, y carretillas elevadoras.

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